Las placas solares requieren un mantenimiento sencillo, pero fundamental para asegurar un buen rendimiento y una larga vida útil. Una instalación bien cuidada maximiza la producción energética y evita averías prematuras.
Limpieza y revisiones básicas
La suciedad acumulada reduce la capacidad de captación solar.
Las principales tareas son:
- Limpieza periódica de los paneles, eliminando polvo, hojas, polen o excrementos de aves.
- Uso de agua y cepillos suaves, evitando productos abrasivos.
- Revisión visual de roturas, sombras nuevas o desplazamientos de los paneles.
- Comprobación de anclajes y estructuras de soporte.
Una limpieza adecuada puede mejorar notablemente el rendimiento de las placas solares.
Revisión de inversores y cableado
El inversor es el corazón del sistema fotovoltaico.
Es importante:
- Verificar que el inversor funciona correctamente y no muestra alarmas.
- Comprobar el estado del cableado, evitando conexiones sueltas o deterioradas.
- Revisar protecciones eléctricas y cuadros.
- Confirmar que no existan sobrecalentamientos ni ruidos anómalos.
Un fallo en estos elementos puede afectar a toda la instalación de placas solares.
Periodicidad recomendada
La frecuencia de mantenimiento depende del entorno y del nivel de suciedad:
- Limpieza: cada 6–12 meses, o antes si hay polvo, contaminación o zonas agrícolas.
- Revisión visual: trimestral o semestral.
- Revisión técnica completa: una vez al año por un profesional.
Un mantenimiento regular garantiza que las placas solares mantengan su eficiencia y alarguen su vida útil.
