Por qué tu casa sigue estando fría aunque la calefacción esté a tope

frio-en-casa

Enciendes la calefacción, subes el termostato y esperas que la vivienda alcance una temperatura agradable. Sin embargo, pasan las horas y sigues teniendo frío. El radiador está caliente, el aire acondicionado en modo calefacción funciona a pleno rendimiento y, aun así, la sensación de confort no llega.

Si esta situación te resulta familiar, probablemente el problema no esté en la calefacción.

Una vivienda puede tener un buen sistema de climatización y seguir siendo fría si su aislamiento es deficiente.

Cuando el calor generado en el interior se escapa continuamente hacia el exterior, la calefacción tiene que trabajar más y durante más tiempo para intentar compensarlo. El resultado es sencillo: más consumo energético y menos confort.

Estas son las cuatro causas más habituales que pueden explicar por qué tu casa no consigue mantenerse caliente.

Causa 1: La falta de aislamiento en la cámara de aire

Muchas viviendas cuentan con una cámara de aire en el interior de sus fachadas. Sobre el papel, esta cámara puede contribuir al aislamiento, pero si está vacía o tiene un aislamiento insuficiente, se convierte en uno de los principales puntos de pérdida energética.

Durante el invierno, el calor interior atraviesa las paredes y se transmite hacia el exterior. La calefacción consigue elevar la temperatura del aire, pero el cerramiento continúa perdiendo energía.

Esto explica una situación muy habitual: la calefacción funciona, pero la casa se enfría rápidamente en cuanto se apaga.

¿Cómo saber si tu cámara está aislada?

A simple vista es difícil saber qué hay dentro de una pared. Por eso, antes de plantear una actuación, es necesario conocer las características del cerramiento.

Cuando existe una cámara adecuada, el insuflado de aislamiento puede ser una alternativa muy interesante. Esta técnica permite introducir material aislante en el interior de la cámara mediante pequeñas perforaciones, evitando una reforma integral de la fachada.

El objetivo es rellenar el espacio disponible y reducir considerablemente la transmisión de calor a través de los cerramientos.

Causa 2: Los puentes térmicos en pilares, vigas y ventanas

Aunque una pared tenga aislamiento, existen determinados puntos donde este puede interrumpirse.

Son los conocidos puentes térmicos y suelen aparecer en encuentros entre diferentes elementos constructivos, como pilares, vigas, forjados, contornos de ventanas o cajas de persiana.

En estas zonas la temperatura superficial interior puede ser más baja que en el resto de la pared. Además de generar sensación de frío, determinados puentes térmicos pueden favorecer la aparición de condensaciones cuando se dan las condiciones adecuadas.

Puedes notar sus efectos especialmente en las esquinas, alrededor de ventanas o en encuentros entre paredes y techos.

La solución pasa por identificar estos puntos y mejorar, siempre que sea técnicamente viable, la continuidad del aislamiento.

No se trata simplemente de poner más calefacción: se trata de evitar que el calor se pierda precisamente por los puntos más vulnerables de la vivienda.

Causa 3: Infiltraciones de aire por las cajas de persiana

Las cajas de persiana son uno de los grandes olvidados cuando hablamos de aislamiento.

En muchas viviendas antiguas, estos cajones tienen un aislamiento escaso o directamente inexistente. Además, pueden presentar pequeñas holguras que permiten la entrada de aire exterior.

El resultado puede ser una corriente fría que entra directamente en la vivienda.

Y no solo afecta a la temperatura. Una caja de persiana mal aislada también puede convertirse en un punto débil desde el punto de vista acústico.

¿Qué se puede hacer?

Existen soluciones específicas de aislamiento termoacústico para cajas de persiana que permiten mejorar notablemente su comportamiento sin necesidad de sustituir toda la ventana.

Una intervención relativamente sencilla puede reducir las infiltraciones, mejorar la sensación térmica junto a la ventana y contribuir a que la calefacción sea más eficiente.

Si notas frío especialmente cerca de las ventanas, merece la pena revisar también la caja de persiana y no únicamente el cristal.

Causa 4: Ventanas deficientes y cristales sin tratamiento térmico

Las ventanas son otro de los puntos críticos de la envolvente de una vivienda.

Una carpintería antigua, un vidrio sencillo o un mal sellado pueden facilitar la transmisión de calor hacia el exterior. Además, las pequeñas infiltraciones de aire alrededor del marco pueden generar corrientes que aumentan todavía más la sensación de frío.

Por eso, cambiar las ventanas puede mejorar el confort, pero no siempre es suficiente analizar únicamente el cristal.

Hay que valorar el conjunto:

  • Tipo de vidrio.
  • Carpintería.
  • Rotura de puente térmico.
  • Estado de los marcos.
  • Sellado perimetral.
  • Encuentro entre ventana y fachada.
  • Caja de persiana.

Una ventana de buenas prestaciones instalada incorrectamente puede perder parte de su eficacia.

Del mismo modo, si las paredes de alrededor están mal aisladas, el problema térmico puede continuar incluso después de renovar las ventanas.

Cómo solucionar el frío sin subir la factura de la luz o el gas

Cuando una vivienda tiene pérdidas térmicas importantes, aumentar la potencia de la calefacción no siempre es la solución más inteligente.

Puedes conseguir que el termómetro marque una temperatura más alta, pero si el calor continúa escapándose por paredes, ventanas, cajas de persiana o puentes térmicos, tendrás que seguir consumiendo energía para mantenerla.

La estrategia más eficiente consiste en actuar primero sobre la envolvente del edificio.

Dependiendo de las características de tu vivienda, pueden estudiarse diferentes soluciones:

Insuflado de cámaras: para rellenar espacios existentes en los cerramientos sin realizar grandes obras.

Aislamiento de cajas de persiana: para reducir infiltraciones y pérdidas térmicas en uno de los puntos más vulnerables de muchas viviendas.

Tratamiento de puentes térmicos: para mejorar zonas concretas donde se concentra la pérdida de calor.

Mejora del aislamiento exterior mediante SATE: una solución integral para rehabilitar térmicamente la fachada cuando las características del edificio lo permiten.

Mejora de ventanas y sellados: para reducir tanto la transmisión térmica como las infiltraciones de aire.

La solución adecuada dependerá de cómo esté construida tu vivienda. Por eso, antes de invertir en una actuación, es recomendable identificar primero dónde se producen realmente las pérdidas.

Deja de gastar en calefacción innecesaria y aísla tu hogar con Pimat

Si tienes la calefacción encendida durante horas y tu vivienda sigue estando fría, no deberías asumir que la única solución es subir todavía más el termostato.

Puede que el problema esté en las paredes, las ventanas o los puntos débiles de la envolvente.

Un buen aislamiento ayuda a conservar el calor generado en invierno y a limitar la entrada de calor durante el verano. Esto se traduce en una temperatura interior más estable, mayor confort y una menor dependencia de los sistemas de climatización.

En Pimat estudiamos las características de cada vivienda para localizar sus principales puntos débiles y determinar qué solución de aislamiento puede ser más adecuada.

Porque la calefacción debería utilizarse para calentar tu casa, no para compensar continuamente el calor que se escapa de ella.

Si estás cansado de tener frío en casa y de pagar facturas cada vez más altas, es el momento de analizar el aislamiento de tu vivienda.

Contacta con Pimat y descubre por dónde se está escapando el calor de tu hogar.